Decasophia del organismo-7

Guadalupe Estaba atascada con la univocidad en Whitehead para el ensayo que es nuestra tarea para el proyecto de investigación de la FHE. Ya lo resolví.
Wolfgang Cuál es la solución?
Guadalupe Hay dos maneras de entender la univocidad en el universo whiteheadiano. Una es la que plantea García Bacca: entidades actuales, y otra la que planteo yo: creatividad. Pero esto lo argumento a partir de una comparación que hace Azar del Esse tomista con la creatividad y yo lo hago con el ser escotista y la creatividad.
Wolfgang Suena muy bien. ¿Cuál solución le darías separándote de Whitehead?
Guadalupe Yo creo que Escoto tiene la fórmula perfecta. Él preserva la analogía dentro de la univocidad. No me parece casual que Deleuze elija a Escoto entre los medievales. A lo mejor él ya dijo esto hace mucho tiempo.
Wolfgang Creo que vas bien encaminada.
Ingrid Les cuento que el descubrimiento de la «referencia simbólica», es todo un acontecimiento para mí; en cuanto que permite crear un nexo entre lo que venía trabajando y la filosofía del organismo. El ser humano como una de las entidades actuales, se presenta  bastante complejo y como una pieza clave en la comprensión del pensamiento de Whitehead.   
Wolfgang Me he encontrado a un intérprete de la filosofía de los procesos, Max Leyf, quien afirma que el universo de Whitehead, utilizando las palabras de la poeta Muriel Rukeyser, “está hecho de cuentos, no de átomos”[1]. Leyf explica que cada objeto fue un sujeto, pues carga con el recuerdo inmanente de la historia del mundo. Este énfasis en la narración le brinda una dimensión novedosa a la ontología de Whitehead
Edgar Aquí les presento unas citas de Deleuze a cerca de Escoto en Spinoza y el problema de la Expresión[2]. Es decir, “… Spinoza restaura la distinción formal, asegurándole incluso un alcance que no tenía Scoto. Es la distinción formal la que da un concepto absolutamente coherente de la unidad de la substancia y de la pluralidad de los atributos, es ella la que da a la distinción real una nueva lógica. Se preguntará aquí por qué Spinoza no emplea jamás ese término, hablando solamente de distinción real. Es que la distinción formal es ciertamente una distinción real…”.   “Al proponer una imagen de un Spinoza scotista y no cartesiano, arriesgamos caer en ciertas exageraciones. De hecho, queremos decir que las teorías scotistas fueron ciertamente conocidas por Spinoza, y que participaron junto a otros temas, en la formación del panteísmo. Lo más interesante a partir de ello es la manera en que Spinoza utiliza y renueva las nociones de distinción formal y de univocidad. ¿Qué es lo que Duns Scoto, en efecto, llamaba atributo? Justicia, bondad, sabiduría, etc., es decir, las propiedades. Sin duda reconocía que la esencia divina puede ser concebida sin sus atributos; pero definía la esencia de Dios por perfecciones intrínsecas, entendimiento y voluntad. Scoto era teólogo, y, como tal, permanecía en conflicto con las propiedades y los entes de razón. Es por ello que, en él, la distinción formañl no tenía todo su alcance, ejerciéndose siempre sobre entes de razón, como los géneros y las especies, como las facultades del alma, o bien sobre las propiedades, como aquellos pretendidos atributos de Dios. Más aun, la univocidad en Scoto parecía comprometida por la preocupación de evitar el panteísmo. Pues la perspectiva teológica, es decir, creacionista, lo forzaba a concebir el ser unívoco como un concepto neutralizado, indiferente. Indiferente al finito y al infinito, a lo singular y a lo universal, a lo perfecto y a lo imperfecto, a lo creado y a lo increado. En Spinoza, al contrario, el Ser unívoco está perfectamente determinado en su concepto como lo que se dice en un sólo y mismo sentido de la substancia que es en sí, y de los modos que son en otra cosa” (1975:59-61).   Deleuze reconoce que la presencia de Scoto en Spinoza es indirecta. Por ello creo que en relación con el concepto de creatividad la torcedura que hace Spinoza la tuvo muy presente Deleuze y mucho antes que él Whitehead,
Ingrid A continuación una pequeña reflexión sobre la «referencia simbólico» Pensar el sujeto desde la metafísica Dado que, el tema principal de mi tesis es buscar una aproximación de cómo el ser humano o el sujeto de la inquietud de sí, percibe, entiende y se relaciona con su actualidad, la misma, sólo tiene sentido desde la metafísica.   Nuestras discusiones, me han permitido entender a la metafísica como la forma primera e insustituible para reflexionar asuntos filosóficos; asuntos que implican hechos y realidades que, a su vez, tienen conexiones que solamente las podemos establecer a partir del pensamiento intuitivo y abstracto, lo cual no quiere decir que es un pensamiento absurdo o carente de sentido, sino, que debe empalmarse con la lógica. El problema estriba en: ¿cómo poder dar cuenta de fenómenos que exceden a nuestra experiencia inmediata y por ende a nuestro lenguaje y, al mismo tiempo, mantener la coherencia lógica dentro de lo que solemos llamar “sentido común”?  Ciertamente entender los límites del lenguaje común para explicar los fenómenos metafísicos, es el punto de encuentro entre todas las grandes discusiones filosóficas desde finales del siglo XIX y durante casi todo el siglo XX. Dentro de ese contexto surgen dos grandes obras Ser y tiempo (1927) de Martin Heidegger y Proceso y realidad (1929) de Alfred North Whitehead. Con bastante agudeza, en ambas obras, son detectados como los dos grandes problemas dentro del lenguaje de la metafísica: la utilización del “ser” y su relación sujeto-predicado y las implicaciones de explicar procesos continuos a partir de los modos del tiempo. La diferencia que marcan estos dos autores, no es solamente haber entendido el problema, sino tratar de encontrar soluciones viables para la metafísica.   Tanto Heidegger como Whitehead sustituyen el vocablo “ser”. Tal sustitución tenía por finalidad, poder dar cuenta de “un ser” que percibe en “forma continua”, es decir, un ser que en su devenir no se piensa en pasado, presente y futuro. Ciertamente, para el filósofo alemán su dasein (ser-ahí) se referirá a un ser finito que no percibe pasado, presente y futuro, sino su propia mortalidad como única realidad en el horizonte de su existencia. A su vez, el filósofo ingles con su entidad actual u ocasión actual, busca dar cuenta de todo lo que percibe, o mejor dicho, de todo lo que existe y experimenta, en tal sentido, todo lo que existe puede ser finito o infinito, lo importante, de subrayar aquí,  es que en un caso u otro el tiempo es continuo (no hay un antes, un ahora y un después para el que existe). Whitehead hace una distinción en las formas de percibir, llamado dentro de la filosofía del organismo “sentires”. Ahora bien, aunque hay diferentes sentires y las entidades actuales pueden ser infinitas o finitas, el tiempo en cualquiera de los casos, como ya señalamos, siempre será continuo. Es dentro de esos diferentes sentires y el manejo del tiempo, donde creemos, hasta ahora con nuestro exiguo conocimiento de Whitehead, se encuentra la columna vertebral de su filosofía[3]. Queda establecido entonces que para Whitehead Dios, una piedra y nosotros como seres humanos experimentamos, la diferencia estriba o, mejor dicho, lo marca la consciencia. La consciencia es lo propio de las entidades actuales finitas pero complejas, donde entran los seres humanos.  La filosofía del organismo introduce entre las formas de sentires puros o percepción, un modo mixto al que denomina referencia simbólica. Para Whitehead una de las dificultades de la metafísica, es no haber entendido que hay una manera intermedia de percibir, con lo cual la metafísica  “convirtió en misterio la noción de significar” (Whitehead: p. 232)[4]
Edgar Si, Heidegger cambió su concepción de dasein en la filosofía del acontecimiento a Seyn, o sea, ser-sí-mismo
Wolfgang Sería bueno acercarse a tus preocupaciones con algunas preguntas: ¿Qué tipo de conocimiento es  la referencia simbólica? ¿Es discursiva o intuitiva? ¿O es una combinación de ambas? ¿Comienza intuitiva y termina discursiva, o a la inversa?
Guadalupe Ciertamente Escoto tenía la principal preocupación de evitar el panteísmo. Pero es importante notar que la mayoría de sus posiciones tienen como fin referirse sutilmente a Tomás de Aquino refinando las ideas que le parecieran poco matizadas. Por eso digo que Escoto no eliminó la analogía aristotélico-tomista. Pero la dejó para el mundo físico. El fin de la metafísica escotista es hablar sobre “el ser en tanto ser” y el fin de la teología disertar a partir de la revelación para entender al Dios de la Biblia. Este Dios ya no se identifica con el ser en su grado sumo. El ser se dice de igual manera de todos los seres y Dios es un ser infinito en contraste total con los seres finitos, pero aunque sea un ser super-especial es un ser entre los seres. Entre Dios y los seres no hay analogía posible, pero el ser de los seres entre sí, es análogo. Con esto, como explica Deleuze y escribe Edgar, Dios está en las antípodas del panteísmo. El único parecido entre Dios y sus criaturas es que también ‘es’, también existe. Pero su modo de ser no es análogo, comparable, similar, a ningún otro modo de ser. Ahora bien, el ‘ser’ escotista no es una simple noción de carácter lógico. En este punto, Escoto acepta la definición aviceniana de esencia que también encantó al Aquinate. La versión metafísica de la esencia es, para Escoto, la naturaleza común. No coincido con Deleuze en cuanto a que la distinción formal se refiere sólo a géneros y especies, es decir, sobre términos lógicos universales. Para entender la distinción formal en Escoto, hay que analizar lo que él denominó “formalidades” y la última de ellas, la individualizadora: “haecceidad”, que van más allá de puros entes de razón, son componentes reales de los entes. Es por esa naturaleza especial de las formalidades que Escoto no consideró suficiente la “distinción formal con fundamento en la cosa”, tomista; ni la “distinción real”, también tomista. 
Edgar De lo que afirmas veo en Escoto que mantiene la idea de Dios en sentido antropocéntrico, pero ese esfuerzo de haber más manejable la biblia le debe haber generado muchas crisis existenciales cuyos platos rotos pagó su discípulo Ockham que por cierto fue más o menos contemporáneo con meister Eckhart y fueron perseguidos por la misma causa. Eckhart combatió las ideas de Escoto en París y Alemania, pero llevó las de perder… Por otro lado, vean lo que dice Deleuze y Guattari de Escoto en Mil Mesetas definen haecceidad. Según ellos fue un concepto inventado por Duns Escoto a partir de ‘Haec’ o sea, ‘esta cosa’. Pero alertan que esta sólo sugiere “un modo de individuación que no se confunde precisamente con el de una cosa o un sujeto” (p310). Esto fue una nota al pie de lo que ellos entienden, es decir: algo que no tiene ni principio ni fin, ni origen ni destino; siempre está en el medio. No está hecha de puntos, sólo está hecha de líneas. Es rizoma” (p266). Podríamos decir que una haecceidad es un nexus de prehensiones.
Guadalupe Para ayudar con esas preguntas me parece que es muy pertinente lo que dice John Cobb Jr. En su libro: “… ordinary sensory perception can be called perception in the mode of symbolic reference…the most basic form of perception already involves symbolism…Clearly perception is by no means the only example. All language involves symbols and their reference. A word may be the symbol for other words which can equally be symbols for it. A word can also be a symbol for a physical object such as a tree, but a tree can also be the symbol that refers one to the word. There are also nonlinguistic symbols, such as a flag or incense used in a religious service. Experience is symbolic through and through.” Whitehead Word Book, p. 55.   Así que la referencia simbólica se encuentra en el lenguaje pero también trasciende el lenguaje: es un componente de la experiencia. Por tanto, considero que su naturaleza debe ser más intuitiva que discursiva. Por supuesto, Whitehead reconoce la cualidad del lenguaje para hacer referencias simbólicas a otros pedazos de lenguaje, advierte Cobb, pero la referencia simbólica va más allá, porque hay entidades no-lingüísticas que funcionan como símbolos y una experiencia cualquiera en el universo tiene que incluir tanto “la función causal como la simbólica” de lo prehendido. El mundo, concluye Cobb, no se limita a símbolos, tampoco es meramente lenguaje, así que la filosofía no puede ser la producción de un lenguaje que habla sobre fragmentos de lenguaje.
Edgar Volvimos a la metáfora… hay que leer sobre poesía para pensar en metafísica.
Ingrid En relación con la pregunta ¿qué tipo de conocimiento es la referencia simbólica? me arriesgo a decir lo siguiente: La referencia simbólica como todas las entidades actuales, tal y como están concebidas dentro de la filosofía del organismo, son de índole intuitiva, pero ciertamente, en sus argumentaciones de lo que es la percepción pura, la experiencia, el recipiente o la inteligencia, las está contextualizando a partir de conocimientos empíricos convertidos en formulaciones intelectuales (los casos particulares llevados a generalizaciones) Cuando Whitehead dice que Descartes y Hume se complementan, está diciendo que, lo dejado por fuera en estos pensadores, no es que no lo vieron, sino que sus conceptualizaciones posteriores, no les permitieron incorporar aquello que les fue dado en sus primeras intuiciones. Estos señalamientos nos están indicando prácticamente una formulación de principios, muy necesarios para entender el procedimiento metodológico whiteheadeana. Por otra parte en la referencia simbólica se puede ver la influencia de Bergson y Husserl, sin eclipsar lo innovador de su pensamiento. Un pensamiento muy cercano al Heidegger del Seyn (ser-sí-mismo), como bien señala Edgar. 
Guadalupe Muy buen comentario, Ingrid
Wolfgang Muy bien, Ingrid. El problema de la filosofía es conceptualizar al absoluto, el cual no es conceptualizable. Aquí nos encontramos con un límite. Sobre el absoluto no existen afirmaciones absolutas. Por eso, la única opción es la metáfora.
Ingrid Lo de la metáfora me parece bien interesante. Estoy relacionándolo con lo que dice Whitehed Edgar, lo de la metáfora está en Proceso y realidad. Lo vio primero Whitehead? Cuándo lo incorpora Heidegger?
Edgar Creo que fue más a menos contemporáneo… la filosofía del acontecimiento la trabajo Heidegger en los 30’s y se publicó después. La pista la puede dar sus estudios sobre Hörderlin y su estudio sobre la obra de arte.
Wolfgang Creo que en Jaspers también aparece lo del símbolo y antes de Heidegger. Además el símbolo es la base de la filosofía de Cassirer.
Edgar Si eso es verdad… me refería a la metáfora A la poesía… no sé si Jasper o Cassirer estuvieron también en ese plano. Mi relación con el primero ha sido hasta ahora con el tema de la culpa y con el segundo con la antropología y otros cosas. Me interesan las formas simbólicas…
Wolfgang Lo de que lo absoluto solo puede ser presentido y, luego, expresado solo en forma simbólica, no es cosa nueva. Está en el mito platónico y la tradición mística, es decir, la ‘filosofía perenne’
Ingrid Cuando Whitehead expone el esquema especulativo, queda claro, que la  imaginación juega un papel primordial en la filosofía del organismo. En tal sentido, la metáfora es como un espacio entre el juicio negativo (el que extrae y desecha) y lo anterior; por ello no puede descartarse. La siguiente cita ilustra muy bien lo que estamos discutiendo: “Después de haber hecho las bases de una vida racional con un lenguaje culto, todo pensamiento productivo avanzó gracias a la intelección poética de los artistas o a la elaboración imaginativa de esquemas de pensamiento susceptibles de utilizarse como premisas lógicas. De un modo u otro, el progreso es siempre una trascendencia de lo evidente” (p. 23)

[1] Ver al respecto: Leyf, M. (2018). “The Speculative Theodyssey of A. N. Whitehead: (2) Epistemology” en https://theoriapress.wordpress.com/2018/09/22/the-speculative-theodyssey-of-a-n-whitehead-2-epistemology/

[2] DELEUZE, G. (1975). Spinoza y el Problema de la Expresión. Barcelona. (T. H. Vogel). Muchnik editores. 349 p.

[3] El Heidegger del viraje se asemeja en muchos aspectos a la filosofía del organismo. Lo cual discutiremos en otra oportunidad.

[4] Whitehead, A (1956) Proceso y realidad. (trad. J. Rovira). Edit. Losada, S.A. Buenos Aires.