Decasophia del organismo-5

Con los profesores Edgar Blanco, Ingrid Lares, Guadalupe Llanes y Wolfgang Gil.

Wolfgang Comencé la lectura del libro de Gebser, ‘Origen y presente’,… La lectura es bastante fácil y agradable. He comprendido bastante bien su propósito. Él pretende demostrar que la humanidad ha pasado por tres grandes etapas espirituales. La primera es la imperspectivista, la segunda es la perspectivista, y, finalmente, la tercera, es la aperspectivista. La imperspectivista corresponde con la antigüedad y hasta la edad media. Se caracteriza por la falta de perspectiva, cosa que demuestra por la historia de la pintura. Eso me recuerda lo que decía Hauser sobre el frontalismo egipcio, que es una categoría que se puede aplicar a mucho del arte antiguo, con excepción de la escultura griega. La segunda etapa es la perspectivista. Está caracterizada por el descubrimiento de la perspectiva en el renacimiento. Luego tendría lugar la tercera etapa, la aperspectivista, que está surgiendo todavía. Esta etapa se caracteriza por la superación de la perspectiva. Gebser cree haber encontrado evidencias en el arte contemporáneo. Tal vez la muestra más notoria sea la pintura de Picasso, donde se pueden apreciar todas las perspectivas a la vez. Gebser afirma que se pueden encontrar evidencias de este tipo en otras manifestaciones del espíritu humano, como las artes y las ciencias. Otra cosa que me llamó profundamente la atención es que considera que la relación de estas etapas entre si no puede concebir en términos de evolución lineal, sino de una evolución discontinua, es decir, por mutación. Por lo que he leído hasta ahora, parece que no quiere entender la mutación como un reduccionismo biologicista. Si bien la analogía biológica, nos puede ayudar desde el punto de vista didáctico, realmente la mutación, en sentido fuerte, es espiritual. Solo el espíritu podría ‘sacar de la nada’. Visto de esta manera, la mutación biológica se podría explicar en términos espirituales, más que a la inversa. A partir de estos principios, discute con Comte que la etapa positiva, es decir, la racionalista o perspectivista, no puede ser la última etapa del desarrollo humano, pues falta la etapa aperspectivista. Además, también le discute a Comte que el desarrollo no puede ser continuo sino que es discontinuo, pues hay saltos cualitativos. Otra cosa que le discute a Comte, aunque también incluye a Hegel, es que la nueva etapa no suprime por completo a las anteriores, sino que sobreviven en la nueva. Tal vez Hegel tenga mejores argumentos que Comte a este respecto, pues la superación dialéctica siempre conserva el pasado. Lo que quería enfatizar es que Gebser asocia la mutación con la creación ex nihilo, aunque sea solo de forma metafórica. Lo aplica al desarrollo cerebral, pues los saltos son quánticos. “It might seem that our concept of mutation has a biologically determined anatomical basis; but it remains an open question whether we are dealing here with a step in evolution brought about by specific organic factors, or with a change «elicited» by the spiritual principle, that is, by plus mutation. Most likely we have to do here with the latter, since it is always the superordinate potentiality that seems to enable man to develop the requisite organ appropriate to the requirements of a given situation. Consequently, there was first light and then the eye, first the word and then the speaking mouth, first the thought and then the cerebrum capable of reflective thinking (or mental thought altogether). It is this basis that is required for the apparent «ex nihilo» emergence of hereditarily transmissible changes in the brain, a possibility noted (with the necessary reservations) by Lecomte du Nouy. Although at one time rejected by brain physiologists (ca. 1950), this trend of thought has been recently continued in the work of Hugo Spatz (1960), which suggests that incipient modifications in the brain to permit new capacities of receptivity are demonstrable in brain anatomy.» (In a way this would imply a spiritually conditioned process of mutation, paralleling the above mentioned development of the cerebrum during the mutation of consciousness from the magic-mythical to the mental structure, a modification first appearing in the human physique as the higher protrusion of the Greek forehead.)”   Gebser, J. – The ever present origin, p. 38
Ingrid Profe muy didáctica su explicación. En esa mutación puedo ver el acontecimiento heideggeriano. Gracias.
Guadalupe Es fascinante, profe. Creo que está en armonía con las nuevas posiciones sobre la conciencia que lidera Chalmers. Me encanta cuando dice «la aparente» aparición a partir de la nada. Y me hizo pensar en las razones seminales, escondidas llevando la batuta del cambio de manera espiritual, como corresponde a leyes invisibles. Gracias por compartir.
Edgar Suena muy interesante el acontecimiento como mutación. En Deleuze y Guattari se habla de metamorfosis …
Wolfgang Sí, Edgar, es realmente interesante. Además, mutación entendida no en sentido materialista o biológico, sino como una forma de la evolución de la conciencia. He estado pensando en la posible relación de Gebser con Whitehead. Me he conseguido este iluminador párrafo. “In one instance there are various metaphysical efforts to locate and guarantee the world in and by some ultimate Being. Since things and their continuity are deployed in spacio-temporal sequence of movements and locations, this very continuity must be guaranteed by some metaphysical powers that are deemed to be the glue of the succession. This is to say, since the now point has no extension, then there appears an abyss between the now and the next moment. If the continuity is threatened by fragmentation, then one introduces something transcendent to fill the gap left by the metaphysical and ontological, i.e. rational rejection of the cosmos. This is not only the constitution of the Cartesian problematic of rational time, but also leads to Leibnizian monadology and theodicy, and above all to Whitehead’s efforts to save metaphysics without giving up the now point. For Whitehead, the entire problematic of metaphysics was its impalement of all reality on the now point, allowing for no possibility of shifting from the now and yet maintaining a continuity. Yet his efforts did not lead to worldly awareness, but to a reshuffling of the metaphysics of Being. He had to locate past and future in something. Thus, the shift from future to present and from the present to the past is a shift from the primordial nature of Being to the actual nature of Being. Here we find the limits of the thinking of Things and Being. Cosmic time is possible solely by its being inherent in the ultimate Being. In this sense, the cosmic domain of space-time-movement depend on Being. The latter, we suggest, is a way for mental-rational consciousness to deal with the inevitable question of cosmos. Being is regarded as the connection and continuation of things. The latter are tied to the ultimate Being that guarantees their transition from the past to the future. Yet in this sense, the world is excluded from awareness. Although such metaphysics avoids the pure linearity of temporal phases by locating them in an eternal being, the latter, as eternal, does not allow us to understand the various modalities of experiencing time. Eternity excludes such questions. What is suggested here is that for Gebser the integral and atemporal awareness (Wahrnehmung) is neither eternal nor a mental-rational sequence, and not even a mythological or magical structure, but precludes such dualities, polarities and puncti-formal identities. To say that it is eternal, is to say that it is opposed to temporal and thus to return to mental-rational mode of awareness. Such an awareness is not only dualistic, but in its deficient, quantitative mode, it establishes a metaphysical way of treating all phenomena on the background of eternity. This is to say, mathematical definitions are not atemporal, but eternal, and are in no position to deal with cosmos that involves time. It is clear that regardless of how many mathematical points one may add, one will not derive extension or duration from them. Thus, mathematical measure of time is completely impossible. We shall return to this discussion shortly”[1].  
Edgar Según este ensayo de Mickunas y de acuerdo a lo que has enviado, la propuesta de Gebser se ubica en el plano de la conciencia. Si lo comparamos con el pensamiento de Whitehead encontramos un punto de diferencia debido a que el inglés abarca cosas e ideas. Podemos decir que Gebser se mantiene más o menos dentro del derrotero idealista alemán, es decir, de acuerdo con lo que dije antes el estado de cosas es la consecuencia del estado de las ideas buscando evitar la dualidad objeto-sujeto. Los elementos de ruptura que he asociado con las gotas de la nada son las metamorfosis de la conciencia que se va produciendo en el continuo extenso visto como una totalidad. Esta diferencia que creo parte del concepto de continuo extenso entendido como continuo ahora es vista como un medio que ontológicamente se fundamenta en la permanencia de las cosas porque permite que exista estabilidad “en la medida en que la conciencia está presente en las cosas en el presente”. La forma en que piensa Gebser la diferencia según esta exégesis de Mickunas es mediante el llenado de los ahora que se proyectan (futuro) y los ahora que pasan (pasado) mediante algo trascendente que rechaza la concepción de ‘cosmos’ como una totalidad. Según este autor, Whitehead dedicó sus esfuerzos para salvar el jetzt punkt o dicho en el lenguaje del inglés entidad actual evitando el anclaje metafísico de toda la realidad en el punto del ahora, porque impedía cambiarlo y, al mismo tiempo, mantener su continuidad. Desde esta perspectiva, la discrepancia de Gebser con Whitehead, según él, se produce debido a que “his efforts did not lead to worldly awareness, but to a reshuffling of the metaphysics of Being”. Es decir, solo hizo una reorganización de la metafísica del Ser buscando adrizar el futuro y el pasado a algo que estamos entendiendo como continuo extenso. Con ello este exégeta de Gebser cree que en Whitehead se mantiene la dualidad cartesiana-leibniziano-kantiana que observamos en palabras como ‘espacio’, ’campo’, ‘continuo extenso’, ‘entidad actual atemporal’ o dicho de otra manera, hay una eternidad del espíritu y un espacio-tiempo del cuerpo. Es decir, aquí vemos la separación entre espacio-tiempo que limita al ser o entidad actual y el tiempo (cósmico) que relaciona con un Ser supremo, es decir, “the cosmic domain of space-time-movement depend on Being”, que como entidad trascendente permite la conexión entre los tres tiempos: presente, pasado y futuro. Así pues, si este ser supremo es el conector y continuador de las cosas, entonces estamos viendo desde la perspectiva temporal algo teológico, al menos en sentido aristotélico, debido a la separación existente entre entidad actual (espacio-tiempo) en el plano de la conciencia y el mundo impidiendo con ello comprender las diversas modalidades de experimentar el tiempo que Gebser llamó a partir de lo que denominó conciencia integral y atemporal, Origen y Presente. Según él, el que pueda observar este ‘presente’ en términos espirituales “habrá superado la confusión de nuestra época y verificará la realidad más grande y decisiva del todo…” que para él son ambas cosas: “origen y presente”. Gebser expresó que la conciencia integral y atemporal (Wahrnehmung) comprende la experiencia de y en sí misma de los fenómenos cósmicos, por lo que no es una secuencia eterna ni mental… sino algo que impide tales dualidades, polaridades e identidades puntuales… En este punto es que observo la conexión de Gebser con la filosofía Oriental y me permite explicar el puente que se ha tratado de hacer entre la filosofía del organismo con el Oriente y podemos incluir a Gebser. ¿Cuál es el abismo que debe superar el puente? Una paradoja. Una paradoja que consiste en que el mundo es considerado como el más grande entre todas las grandes cosas y también que se está desarrollando y desarrollando en el movimiento espacio-tiempo. Esta paradoja sugiere la separación que hemos estado indicando debido a que el cosmos no se mueve desde una perspectiva temporal y/o espacial de un punto a otro (“Cosmos cannot,…, move from a particular time point to another time point, or from a particular place to still another place”). Aquí se explica el porque del concepto gebseriano de conciencia integral o cósmica debido a que se sale de la dualidad (temporal o eterno). Esta conciencia se basa en la percepción y la denomina como ya indicamos Wahrnehmung (tomando la verdad). Aquí Gebser introduce el concepto de ‘campo’ para comprender esa percepción atemporal dentro de una estructura de diferenciación, pero este campo no es un receptáculo en la cual se puedan diferenciar eventos, la percepción, en este contexto, es un fenómeno que se expresa como un evento. Ahora, nos encontramos que el autor utiliza la palabra ‘campo’. El campo es visto por él como el juego de eventos significativos que marcan la traza del despertar cósmico. Como se puede observar el campo también aquí tiene un talante ambiguo. En algunos casos se observa como una categoría y en otros casos como un diferenciador que permite hablar de diferencia cósmica. Prefiero usar la palabra ‘fracto’. Para observar esto con mayor claridad imaginemos el Guernica de Pablo Picasso que ya mencionó Wolfgang. Cada fracto es una imagen diferenciada, pero co-presente junto con otras imágenes, dentro de la estructura de percepción en un mismo tiempo y espacio, es decir, “the perceptual field is articulating itself by way of the differentiating perceptual phenomena”. Esta diferenciación perceptual permite observar lo presente, lo pasado y lo futuro de forma atemporal. Esto puede observarse en clave spinoziana como el tercer nivel de conocimiento que es el conocimiento intuitivo o el conocimiento de Dios y/o lo que se conoce como intuición estratégica desde una perspectiva amplia que abarca al mundo y es a-referenciada o mejor dicho autoreferenciada pero que acaece para distintos individuos en distintos lugares. Ese momento intuitivo que es atemporal es lo que entendemos como despertar de la conciencia desde el mismo momento que se produce una integración que Gebser denomina transparencia. Un momento intuitivo de ese alcance es como una gota de la nada que permite significar de una manera diferente y en la medida en que estas concrecen tenderán a conectarse. Aquí es donde observo el punto de coincidencia entre Whitehead y Gebser. En la medida en que estas gotas de nada o de sujetos que adquieren ese estado de conciencia aperspectivistica se comiencen a conectar en red haciendo nexus de prehensiones, en esa medida es que se produce el cosmos de acuerdo a una estructura teológica que sería la nueva estructura según Gebser. Ese estado de la nada Gebser lo denomina ‘origen’ que es una especie de apertura cósmica y permite seguir el sunyata o conciencia integral o conciencia cósmica. Este estado es a-temporal, a-posicional y a-local, pero a su vez se produce dentro de un movimiento cósmico. Si bien el autor indica que la explicación dada por Gebser es deficiente, es decir, lo observa como un baile del mundo, si lo observamos como la relación de movimiento y reposo que indica Spinoza podemos decir, que el movimiento es la armonía con el todo que en clave whiteheadana se observaría en el proceso de formar prehensiones. En este contexto intuyo que la concepción del espacio-tiempo que cuestiona Gebser trae subyacente una visión individualista que pudiera entenderse como atómica del mundo. Como corolario de lo examinado observo que la diferencia con la filosofía del organismo entonces está dada en cómo se produce la relación entre una entidad actual con el todo. El todo visto como universo whiteheadano y gebseriano es más o menos coincidente. Esta relación es más comprensible con el uso de la palabra ‘fracto’ que ‘campo’ para explicar abstractamente lo que es esa entidad actual indiferentemente de su naturaleza. La relación entre una entidad actual despertada, es decir, en conciencia cósmica con el todo es el punto donde John Cobb ha buscado acercar la filosofía del organismo con oriente[2]. Al respecto Tanaka expresó que John Cobb y Shizuteru Ueda mostraron la simpatía entre Nishida y Whitehead en su concepción de la experiencia «radical». Esta experiencia radical involucra al menos tres asuntos:  (1) La experiencia es un todo unificado y concreto;  (2) La experiencia es anterior al individuo; Es por experiencia que nace un individuo y que surge la dicotomía sujeto-objeto; y  (3) La experiencia es activa. Esta experiencia radical es lo que Gebser, en este caso, llama ‘origen’
Edgar Esta es una tesis de grado que consiguió Wolfgang muy crítica del pensamiento de Gebser Según Lazcano, desde una perspectiva materialista ampliamente fundamentada en textos antiguos, Origen y Presente de Gebser inicia “con el anuncio de una «crisis mundial» de índole «espiritual»”. Según el intérprete, este es el modo de “proceder típico de la literatura apocalíptica que [historiográficamente] se expone… mediante la doctrina emanantista de las «estructuras de conciencia»” sustentada en fundamento aritmético-geométrico que hace de sus postulados completamente inconsistentes debido a que muchos de los elementos que Gebser atribuye a la fase aperspectivista se encuentran en los autores pre-socráticos y “su posterior aquilatación teológica con el cristianismo neoplatónico”, no constituyen un nuevo aporte que valga la pena ser considerado como relevante en el sistema monista que quiso proponer Gebser (2018:452-453)[3]. A su juicio, “en torno al siglo tres de la era cristiana se habían “manifestado” ya prácticamente todas las ideas que coordinan el pensamiento de [Gebser]” aquí incluye doctrinas gnósticas, concretamente las maniqueas y cabalísticas así como de corrientes cristianas e islámicas. Desde una perspectiva superficial voy a indicar dos cosas: en primer lugar, la crítica va dirigida a la orientación teológica de Gebser, me imagino que sería igual para el caso de la filosofía del organismo, pero me llamó la atención que revisando el libro de Harari “De animales a Dioses”[4] que el autor indica lo siguiente: “Las cifras correspondientes a 2002 son todavía más sorprendentes. De los 57 millones de muertes, solo 172.000 personas murieron en una    guerra y 569.000 murieron por causa del crimen violento (un total de 741.000 víctimas de la violencia humana). En contraste, cometieron suicidio 873.000 personas. Resulta que al año siguiente de los atentados del 11 de septiembre, a pesar de todo lo que se llegó a            hablar de terrorismo y guerra, la persona promedio tenía         más probabilidades de suicidarse que de morir en manos de un terrorista, un soldado o un traficante de drogas” (267p).   Creo que estos datos son reveladores si lo contrastamos con nihilismo que vivió Alemania en la época de la república de Weimar y el materialismo marxista ni postmarxista ni otras formas de materialismo pueden dar cuenta de ello. El nihilismo condujo al totalitarismo como hoy día estamos presenciando a escala global en cuanto a los dispositivos biopolíticos que se están implantando. En segundo lugar, Deleuze y Guattari expresaron en ¿Qué es la Filosofía?, que filosofar es producir conceptos y ello no implica necesariamente producir conceptos nuevos, puede ser también la valoración de conceptos antiguos que pueden ser traídos al presente con una consistencia renovada en función de la realidad que estamos viviendo. Desde esta perspectiva, Gebser e incluyo a los filósofos del organismo vieron o están viendo algo ha pasado desapercibido por todos tanto desde la perspectiva técnica como la relacionada con el espíritu de trascendencia.
Edgar Por otra parte, Heidegger es un autor que está detrás del pensamiento de Gebser, Tanaka (a través de la escuela de Kioto) y es muy considerado por Cobb y otros filósofos del organismo. Guadalupe nos prometió traer el extracto de una conversación que nos ayuda a entender la conexión.
Guadalupe Alex Forrester “I’d be really interested in hearing anyone’s thoughts about how Husserl, and phenomenology in general, relates to Whitehead’s thought. The epistemological position seems very congruent, even if Husserlian phenomenology doesn´t attempt the same metaphysical project. Would it be fair to see Whitehead and Husserl as complementary epistemological articulations from the analytic and continental traditions, respectively?”   Jay McDaniel “Alex Forrester, Whitehead’s understanding of experience seems to follow the phenomenological doctrine of intentionality: all experience is experience of something. Thus, for Whitehead as for Husserl, there is always a difference between the act of experiencing something (noesis) and the something that is experienced (noema). Whitehead’s word for the act of experience is prehension. His word for the noematic object is datum. Whereas Husserl was primarily interested in conscious experience, Whitehead was also interested in subconscious experience. And whereas Husserl tended to neglect the historicity of experience, Whitehead, like Husserl’s student Heidegger, believed that all experience is necessarily shaped by contexts, including historical contexts. The early Heidegger in Being and Time understood his method as phenomenological, and it is arguable that his notion of Dasein (being-in-the-world) much resembles Whitehead’s notion of experience. There is given past, an existential present, and an open future. Whereas Heidegger focused only on human being-in-the-world, Whitehead would happily speak of animal being-in-the world and even cellular-being-in-the-world. Whitehead was, after all, interested in cosmology. Additionally and importantly, Whitehead took the body seriously, with his notion of the causal efficacy of bodily experience (the withness of the body). Thus the later Merleau-Ponty, before he died, was reading and interested in Whitehead, because he (MP) sought and found a way to bring bodily experience into phenomenological scrutiny. It remains the case, however, that for Whitehead as for Husserl and Heidegger and Merleau-Ponty, experience is itself always the starting point. In PR, Whitehead says that “the sole justification of any thought is the elucidation of immediate experience”. In his words: “Our datum is the actual world, including ourselves; and this actual world spreads itself for observation in the guise of the topic of our immediate experience”. One liability of Whiteheadian scholarship is that, too often, it has failed to be as ‘phenomenological’ as Whitehead, thinking that Whitehead is talking only or primarily about very small ‘occasions of experience’ that are atomic or subatomic, but forgetting that, in truth, his categories are as relevant to lived human experience as to the smallest of the small”. 
Wolfgang Vamos hacia la nada.
Guadalupe Creo que, al ritmo que vamos, llegaremos a Zubiri…
Ingrid La nada conecta con el cosmos.
Edgar El tema no es la ‘nada’ sino el espacio… Fíjense en un detalle del ensayo que les mandé[5]. El concepto de tiempo une a Heidegger, Gebser, Husserl y Whitehead. La explicación que da MacDaniel indica la diferencia, es decir, para Heidegger y Husserl es el hombre, Whitehead es spinoziano y abarca todos los modos de la sustancia. El concepto de Dios une a Whitehead con Spinoza. Ahora, Spinoza evita hablar de la nada. Para él Dios es el espacio, pero no lo desarrolla mucho. Podemos decir que sigue la línea del tiempo. Aquí es donde entra el seminario de Ezquerra Gómez porque junto con MacDaniel metió a un personaje que ya habíamos mencionado, es decir, Maurice Merleau-Ponty. Por el gráfico que hizo Ezquerra en el apéndice intuyo que la fenomenología de la percepción Merleau-Ponty quizo llenar el vacío de Spinoza con la fenomenología de Husserl y al mencionarlo MacDaniel en la orientación whiteheadana me da más certeza. Vean esta definición kantiana del espacio: es imponderable, incohesionable, inexhaustible, incoercibles. Estas cuatro características desde la perspectiva de la intuición pura se encuentran en el plano de la mente aunque se expresan en la conciencia. Qué se ve aquí, lo que Kant niega y que Ezquerra afirma: el infinito se correlaciona con la nada…
Edgar Este es el gráfico de Ezquerra. La parte punteada es lo que cree cómo debió haber sido la continuación de la Éthica… y yo creo que es el camino que siguió Merleau-Ponty y no pudo seguir… y después continuaría y torcería otro personaje que hemos citado, es decir, Foucault.
Wolfgang Goethe, en el Fausto, dice ‘la nada es un todo’ No me quedó clara la siguiente expresión edgariana: » Spinoza evita hablar de la nada. Para él Dios es el espacio». Si bien el espacio es un atributo de Dios, no es único atributo, también el pensamiento. Al final Dios, Trasciende a todos sus atributos por el hecho que ninguno lo agota.
Edgar Si, debí haber dicho, Dios es tambien el espacio en tanto que atributo extensión y en tanto que son infinitos atributos…

[1] Mickunas, A. (1993). “Cosmos and Atemporality”.  Ohio. Journal of Culture and Consciousness. February 1993/Volume 1 Number 1. The Journal of the Jean Gebser Society. Pp 06-14

[2] Cobb, J. (1982). Beyond Dialogue: Toward a Mutual Transformation of Christianity and Buddhism. Philadelphia: Fortress Press

[3] Ver al respecto: Lazcano V., R. (2018). La Hipóstasis del Tiempo Originario en Jean Gebser. Una Arqueología Crítica de los Emanantismos Quinarios. Santiago de Compostela. Tesis de Doctorado de USC. 641 p

[4] Ver al respecto: Harari, Y. (2014). De animales a dioses. Breve historia de la humanidad. Barcelona. (T. J. Domènec ). Editorial Debate. 496 p

[5] Ezquerra Gómez J., (2013). “Dios o la Nada”. Zaragoza. Seminario de la Universidad de Zaragoza. Departamento de Filosofía. [Documento en línea]. Disponible: http://www.unizar.es/departamentos/filosofia/seminario/Jesus_Ezquerra_-_Dios_o_la_nada.pdf [Consulta: 10ABR2020]