Decasophia del organismo-14

Participaron: Wolfgang Gil; Edgar Blanco; Miguel Cabrera Machado; Guadalupe Llanes; Ingrid Lares, Erik Del Bufalo y José Rafael Herrera

La conversación giró en torno al pensamiento de Giorgio Agamben, Michael Foucault, Peter Sloterdijk, Hannah Arendt y Martin Heidegger, los conceptos de totalitarismo, estado de excepción, postmodernidad, pesimismo, comunismo y el papel del pensamiento de Marx en Hannah Arendt.

Wolfgang “Coronavirus: Agamben y la virulencia del estado de excepción” en https://prodavinci.com/coronavirus-agamben-y-la-virulencia-del-estado-de-excepcion/
Edgar Excelente… Carl Schmitt cuando tuvo que comparecer frente a los tribunales de la desnazificación le preguntaron por qué apoyó al nazismo y respondió que era un aventurero intelectual… eso a pesar de que fue defenestrado!!!!
Miguel No había tenido tiempo de leer este gran artículo de Wolfgang. Da para una buena discusión, por los temas que toca y los autores involucrados: Schmitt, Benjamin, Heidegger, Foucault y el propio Agamben. Es más, yo diría que en el artículo ¡hay un resumen para un seminario! Identifiqué como unos 10 temas, cada uno de peso.  “Por un lado, invoca sentimientos humanistas; por el otro levanta un aparato conceptual antihumanista que descalifica a la democracia liberal. Todo esto nos conduce a preguntarnos, inspirados en Huxley, si los intelectuales que niegan la pandemia son verdaderamente compasivos, o si más bien son apóstoles de una idolatría apocalíptica donde los seres humanos se deben alinear en pos de proyectos mesiánicos” (ésta fue una cita del artículo)
Guadalupe Coincido contigo Miguel, ese artículo da para un seminario. Vamos a estructurarlo.
Wolfgang Querido Miguel. Gracias por leer detenidamente mi humilde crítica a Agamben. Me complace ver que coincidimos. Un abrazo
Edgar Por ahí viene un artículo de Erick en defensa de Agamben… ¡lo anunció ayer!!!!
Wolfgang Vamos ver que dice Erik.
Edgar Agamben es un maestro en hacer desplazamiento de significado a las palabras… su fortaleza es el conocimiento de la evolución de la lengua Romana y de la historia de Roma, pero tratar de sintetizar y superar a Arendt y Foucault desde una perspectiva cripto-marxista militante ha provocado las críticas que le han hecho este año a propósito de la pandemia. Una cosa llamativa es que él, tan crítico del estado de excepción, del campo de concentración y la nuda vita, no ha escrito una línea acerca de la diáspora venezolana. El tema de los refugiados, que Arendt abordó en los Orígenes del Totalitarismo lo esquiva como el propio torero. Ingrid tiene una guerra contra Agamben y cuando pueda les envío algo que presenté en la sociedad iberoamericana de filosofía.
Wolfgang ¡Muy bueno, Edgar!. Hay que registrarle eso en el prontuario.
Guadalupe Día de San Juan. En mi Galicia celta, día de saltar las hogueras para espantar las meigas. Tranquilos, no lo voy a celebrar en casa, jejejejejeje
Wolfgang A Edgar le gustan las hogueras.
Edgar Esto fue lo que hice: “Homo (No) Sacer: Lo que queda de Auschwitz desde una relectura arendtiana”. https://twitter.com/nomade25/status/1275825392457261057?s=12
Ingrid Mi posición es muy difícil, pienso que Agamben tiene razón. El biopoder es un arma de doble filo, ya que permite criticar los excesos del poder y apelar, irónicamente, a mayor poder. Allí radica su perversidad. Agamben es demasiado inteligente y eso lo hace sumamente perverso. Me toca reflexionar en el dilema donde estoy. O mejor dicho, desde el dilema dónde estoy. Agamben dice medias verdades, siempre a su conveniencia. La pandemia nos puede llevar a un mayor poder sobre los individuos. La solución de los ‘progre-filósofos’ es menor libertad para los individuos.
Wolfgang ¡Ajá, Ingrid!. Agarraste la falacia posmoderna… ¡Felicitaciones!. No estás en un dilema. Has descubierto la trampa.
Ingrid Gracias Profe… Hoy  me siento menos sola, en el torbellino de mis ideas.
Wolfgang Es más fácil entender que todo el posmodernismo destructivo es la combinación del comunismo con Heidegger, cuyo propósito es minar la democracia liberal.
Edgar Agamben escribe muy bien, los traductores resaltan el dominio que él tiene del lenguaje… leerlo al principio me pareció encantador hasta que leí una referencia a Hannah Arendt que no me cuadraba… cuando vi esa fisura, me metí y comencé a valorar sus postulados desde la perspectiva intencional de una manera crítica… mi coincidencia con Ingrid fue que ella hizo lo mismo desde Foucault … ahora me he conseguido otras cosas: Enrique Dussel ha torcido tesis de Arendt y de Agamben con la misma intención…
Wolfgang Hay que levantar un perfil del filotirano posmoderno.
Edgar El tema de la democracia liberal es complicado. Creo que el enemigo más acérrimo fue Carl Schmitt. Pero él lo explica en El Concepto de lo Político y desde la perspectiva de La Paz de Versalles…
Ingrid Cierto mí querido amigo. Sentí lo mismo, un autor con una pluma impecable, capaz de vaciar todos los postulados occidentales. Esto está para citarlo. Nunca lo había visto con esa claridad. Eran ideas que me daban vuelta, pero que no había enlazado.
Miguel Me parece que Hannah Arendt está en ese mismo barco. Su análisis del totalitarismo acaba exculpando al marxismo, como doctrina, y a Lenin, como personaje.
Wolfgang Miguel. Muy interesante. No lo había visto así.
Ingrid Pienso que la idea no va por ese lado …
Wolfgang ¿Por qué, Ingrid? Yo tampoco quisiera perder a la Arendt.
Ingrid Heidegger puede ser culpable de ciertos conceptos, posteriores a Ser y tiempo, pero después hay una diferencia. Foucault no los cita, pero llega a otras concepciones. Tal vez llegué a ellas por cuenta propia o por leer el «acontecimiento» en Heidegger.
Miguel Ingrid, entonces, ¿con lo que estás en desacuerdo es con lo que afirma Wolfgang?
Ingrid La problemática planeada por Agamben, va más allá de los tres autores citados. Él contrapone, en Homo Sacer I y II, a Bia y Dike, las cuales representan dos momentos cosmológicos diferentes. Dike (Justicia) es hija de Zeus (Orden) por lo tanto no se enfrenta jamás a la naturaleza indomable (Bia), porque el orden es posterior. Cuando él sustancializa al biopoder con el Estado (en tanto soberanía) aniquila cualquier corrección (léase, Proyecto Ilustrado), pues biopoder y soberanía, son previos a cualquier orden. Ese punto es mi gran preocupación.
Wolfgang No conozco tanto a Agamben como tú. Pero de acuerdo a tu resumen toda justicia es falsa conciencia, pues lo real es la naturaleza, es decir, poder y biopoder. ¿Es así?
Ingrid Exactamente, es lo que plantea Agamben.
Wolfgang Entonces, no eres tú, Ingrid, quien está enredada, sino Agamben. La naturaleza del hombre es cultural, no animal. Por eso Agamben no tiene escapatoria. Por eso se puede soñar con un mesianismo (idolatría apocalíptica según Huxley) que nos conduzca a ser unos buenos animales. Algo así como el Idiota de Dostoievski que no podía hacer el mal.
Ingrid Por fin pude explicar lo  inquietante del pensamiento de Agamben.
Wolfgang No te angusties. Más Platón y menos prozac, o menos Agamben.
Miguel Según esto, Agamben ejerce una especie de «Filosofía Mitológica» …
Ingrid Miguel, para mí, eso es lo  que subyace a toda su filosofía.
Edgar Todos los postmodernos tienen una guerra contra Hannah Arendt por dos cosas: metió en un mismo saco a nazis y marxistas y stalinistas… y fue enfática en el tema del concepto de revolución al afirmar que la revolución estadounidense fue una revolución y la francesa aunque empezó siendo revolucionaria se desvió en sus postulados. Agregó igual que todos los marxistas asumieron el proceso francés como modelo y por ello terminaron en lo mismo… la dictadura… pero en el siglo XX había aparecido otro fenómeno cuyo origen se remonta a las guerras napoleónicas
Miguel Este trabajo: https://giem.net/wp-content/uploads/2020/07/Karl-Marx-y-la-tradición-del-pensamiento-occidental-Hannah-Arendt.pdf
Es una revisión a una de las últimas obras de Arendt, en los años 70, luego de publicar «Los Orígenes del Totalitarismo». Para  mí fue toda una sorpresa. Luego de hacer el trabajo, revisé «Los Orígenes…» y se entiende tanto énfasis en Stalin y que no haya ni un regaño para Lenin. Según Arendt, y cito, «Stalin desfiguró las líneas trazadas por Marx y por Lenin». Por otro lado, si revisan el concepto de «tradición occidental que ella maneja», verán sus carencias
Wolfgang ¡Excelente trabajo!, Miguel.
Miguel De allí mi comentario acerca de Arendt. Como dije, para mí fue una sorpresa.
Edgar ¡Qué bien!!! Tengo también un trabajo sobre eso… lo presenté en el aniversario de Marx para criticar eso a los ojos de ella, pero ella en Sobre la revolución y en La condición humana lo dice….
Wolfgang Seguramente está tratado de salvar a Marx para la socialdemocracia. Hay que recordar que Marx más Lenin es dictadura comunista. Marx más Weber es socialdemocracia. Y Marx más Nietzsche es tiranía posmoderna, narcorégimen.
Miguel Edgar, de tu ensayo me queda la idea de que Arendt, con su concepto de Voluntad, posee un cierto optimismo sobre la condición humana, mientras que Agamben es fatalista y pesimista al respecto
Edgar ¡Así es!!!! Por eso a él lo leo con pinzas… aquí hay otro ensayo que se llama Hannah Arendt lectora de Carlos Marx y sus críticos postmodernos. Lo que me llamó la atención de ella es que las celebridades postmarxistas la critican y lo que me dije es: si la critican es porque dice algo bueno… y cómo lectora de Marx… https://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/10/hannah-arendt-exegeta-de-karl-marx-y.html Bueno, hay que tener presente que su segundo esposo fue comunista y ella fue muy amiga de Benjamin… de hecho creo que se escaparon juntos aunque ella no estuvo cerca cuando él se suicidó… ahora en la Condición Humana ella irradia aristotelismo y aristocratismo al defender el sistema liberal estadounidense no sólo lo dice… lo irradia… ella señaló de la social democracia de Weimar los gérmenes que la descompusieron e incluso en Sobre la revolución critica los desvíos de la política estadounidense que hicieron que el sistema de representatividad se viniese abajo…. desde los sesentas… en Crisis de la republica desarrolla las causas… el tema es que no pudo terminar el giro kantiano que está en La vida del espíritu… allí ella volvió sobre el totalitarismo….
Miguel Lo leí. Pero Edgar, entonces estamos de acuerdo. En el fondo es marxista. A lo mejor políticamente sería socialdemócrata. Pero más «social» que «demócrata», por decir…
Edgar ¡Guaooo… interesante!!!! La impresión que me dio es que es aristócrata … quizás porque sigo sus categorías de labor, trabajo y acción… según ella los únicos que pueden hacer política son los que, en el lenguaje de hoy, no dependen del Estado (labor) o actúan en función de la relación medios-fines (trabajo)… los que pueden ‘actuar’ son aquellos que tienen resuelto todo… Sería bueno entonces el seminario que propusísteis con Guadalupe… porque de las lecturas que hace Agamben de ella, o nosotros de ambos, pudiéramos sacar cosas diferentes… yo la veo a ella más aristócrata que demócrata.
Edgar Por otro lado, la interpretación que hace Agamben del concepto de voluntad es desde la lectura marxista de Spinoza de Althusser… y a partir de él franceses, italianos y latinoamericanos se contaminaron
Ingrid ¡Totalmente de acuerdo!!!
Edgar Podemos decir que Agamben tenía un diagnóstico bueno de la realidad… siguiendo a Arendt, Foucault y Deleuze… y este año se desvió … una de las críticas que le hacen es que no se mete con los chinos
Edgar Para echar más leña a la hoguera aquí le presento otro artículo sobre nuestro amigo Giorgio Agamben escrito por José Rafael Herrera: De los “buenos” salvajes: https://www.svfilosofia.org/de-los-buenos-salvajes/
Guadalupe La humanidad consumada será teriomórfica, según Agamben. Dice Herrera. El post-hombre de la post-historia es un hombre Primitivo que retoma su animalidad
Edgar Su visión de la realidad es muy pesimista. Pareciera resignado. En su libro sobre lo que queda de Auschwitz y sobre los dispositivos se evidencia… por eso fue que terminé el ensayo que hice hablando de la interpretación que hizo de Spinoza Viktor Frankl…. pero otra cosa agregaría, que él pasa por alto cómo Hannah Arendt reinterpreta el concepto de ‘milagro’ desde San Agustín y de ‘voluntad’ desde las epístolas de San Pablo hasta Scoto… y Kant para pensar y hacer cosas nuevas y evitar así situaciones de crisis como las veía en EEUU y que le recordaba a Eichmann
Guadalupe No obstante, el pesimismo y las visiones apocalípticas son muy propias de nuestra época
Wolfgang En la posmodernidad se habla mucho de mesianismo. Se encuentra en Benjamin, Derrida y Agamben. El mesianismo se puede entender como idolatría apocalíptica. Es una religión del tiempo y no de la eternidad.
Guadalupe Es triste cuando un pensamiento pierde trascendencia y horizonte de eternidad. Mi internet está peor que nunca. Viene y se vaaaaaa. Recuerdo un día en la Dirección de la Escuela cuando pasó a visitarme Pablo, un joven profesor que ya no está en Venezuela. Llevaba un libro de Agamben, y me leyó apasionadamente unos fragmentos.  Sin duda me hechizó su lenguaje.
Edgar En respuesta a Wolfgang: Siii, creo que fue Benjamin quien inauguró ese mesianismo después del comentario que hizo del Angelus Novus…
Wolfgang Tienes razón, Edgar. No es difícil sospechar que estos mesías están más cerca del anticristo que de Cristo.
Edgar Tengo en cola el libro de Benjamin, Heidegger y Gödel. Ese período entre guerra a mí me apasiona… el que hizo un cuadro de esa época fue Sloterdijk en la Crítica de la Razón Cínica. El cinismo fue la otra cara del nihilismo en esa realidad. Lo que creo es que la visión del mundo de los franceses estructuralistas y post-estructuralistas tiene el pesimismo de la postguerra francesa signado por una decadencia moral acelerada agravada por haberse percatado de la realidad totalitaria soviética… Los postmarxistas italianos siguieron esa senda… lo impresionante es que Francia e Italia son países católicos… ahora hay que imaginarse España en esa caída en el nihilismo…. porque el cinismo lo vivimos nosotros.
Wolfgang El posmodernismo no se ha podido reponer de la caída de URSS. De allí viene el pesimismo.
Edgar Creo que de nada… por eso tantos suicidios… entre ellos
Ingrid No deja de ser curioso, por decir lo menos, que Agamben sea judío. Otro autor para tener en cuenta, en Agamben,  es al cabalista Gershom Scholem, amigo de Benjamín.
Guadalupe Es verdad, Ingrid. ¿Será que encuentra algo natural en el hombre como una tendencia hacia la vida que se construye y autodetermina desde la opresión inevitable? O sea, el mundo es infierno y quien quiera encontrar el cielo y vivir en él, tendrá que buscarlo y crearlo en medio del infierno, como dijo un poeta.
Ingrid Homo Sacer I, es una respuesta a la caída del Muro de Berlín y al Fin de la historia de Fukuyama. El pesimismo es un elemento fundamental en los posmodernos que está exacerbado a partir de la década de los noventa.
Guadalupe ¿Qué se perdió con la caída del muro, el cielo o el infierno? Según Agamben
Ingrid Al cielo también le prenden candela… Es una filosofía del caos y la violencia.
Guadalupe ¿Cómo es que una filosofía del caos y la violencia va acompañada del pesimismo? Se siembra o practica el caos violentamente para buscar un orden, no para caer en la nada
Edgar Siii, tendría que averiguar una duda que tengo… creo que en el judaísmo no hay un más allá de la muerte y la segunda venida del Mesías es para ellos el fin de todo… no sé… de ahí la cábala… para mí ese fatalismo explica, en parte, la actitud de los judíos durante el holocausto… me alegra haber visto recientemente actitudes históricas contrarias de muchos que se negaron a ello. Por ello prefiero contrastar a Frankl con Primo Levi… por ello es que Agamben subrepticiamente opone Auschwitz al ‘campo’ (purgatorio diría Arendt) para que uno se resigne, y la realidad es que nosotros estamos en un campo y no nos hemos resignado ni nos vamos a resignar.
Ingrid Los neomarxistas o postfordistas, son críticos de los socialismos reales y del capitalismo. Porque en el fondo van en contra del proyecto de la modernidad. Agamben va más lejos… A los postulados de Occidente.
Guadalupe Quizás aquí sobra el ‘para’. Quizás lo que no hay es propósito alguno. Y por eso la nihilidad
Wolfgang El propósito es destruir para que emerja la utopía. No construir algo bueno que supere lo malo.
Guadalupe Pero, de la nada, nada sale
Wolfgang Nihilismo es la suspensión de los principios morales para generar el genocidio que acabara con todos lo que obstaculizan la utopía.
Guadalupe ¡Horrible!!! Es muy deprimente. Agamben ¿seguiría los postulados estoicos?
Ingrid No. El obvia al último Foucault por completo, el de la ética que abandonó el concepto de biopoder.
Edgar Él tiende al spinozismo… por lo que en cierta forma los sigue
Guadalupe Por lo visto la emergencia de una utopía es una especie de irrupción violenta que no tiene nada de proceso. Para este señor, claro
Wolfgang Los estoicos suponen la finalidad cósmica y la prioridad de la moral. Por tanto, no es un estoico. Aunque el existencialismo tiene una versión del estoicismo donde no se acepta la finalidad cósmica sino el absurdo.
Ingrid ¡Exacto!! Para él estamos en el umbral …
Guadalupe Quizás entre un poco en este último, en el absurdo.
Edgar ¡Cierto…!!!! Me refiero al spinozismo de los marxistas que termina en la nada… o sea en la crítica que le hizo Leibniz a Spinoza…
Guadalupe ¿Esta emergencia de la que habla, es un irrumpir necesario o contingente? ¿Es un signo de los tiempos o una casualidad?
Ingrid Los filotiranos están induciendo al caos, a la guerra civil. Destruir la civilización para que  salga el hombre natural. Aprovechan la ideología de género, el feminismo, a los movimientos antirracistas y a los ecologistas, como son acéfalos, buscan conducirlos al odio. Ojalá se imponga la sensatez. La guerra es contra Occidente…
Wolfgang Muy bien. Ingrid. La sensatez no se impone sola. Es misión de los filósofos persuadir a la polis de lo que es razonable.
Erik  del Bufalo Aquí está mi ensayo: Política de la respiración https://www.elnacional.com/papel-literario/politica-de-la-respiracion/
Edgar Excelente!!!!! Esto escribí de tu artículo para Decasophos…. de paso estás invitado…. Del Bufalo publicó su defensa de Agamben en el papel literario. Esta está basada en que su orientación fue profética y de ahí la crítica que ha tenido. Para mí lo sacaron de su zona de conforto como al resto de los filósofos que han salido a la palestra pública. Están sufriendo lo que nosotros vivimos de una u otra manera desde hace tiempo. El artículo está excelente. Veo dos cosas: primero, pienso que lo profético no es tan profético porque la humanidad o al menos Occidente vive en estado de excepción al menos formalmente desde el año 2001 y la guerra contra el terrorismo (para nosotros es más palpable desde el 2014) con diversas variantes… y el tema no es el aire, siguen siendo los cuerpos, puedo salir y tomar aire puro pero no me puedo acercar a las personas. O sea, no hay una supresión del ambiente de vida, sino algo que selectivamente se está llevando a gente ‘sacrificable’. Concuerdo con el efecto que genera en la concepción del mundo… pero no es el aire viciado… es el cuerpo que expele un germen que contamina lo que toca que a pesar de que tiene un rostro (virus chino, covid 19, coronavirus) no sabemos qué es, por qué existe, cómo se propaga, cuál es su diagnóstico y por qué unas medidas y no otras… lo intuimos la realidad, sólo eso… esto nos lleva a lo segundo, el miedo, la falta de unidad de criterio aunque en occidente se observa una confluencia, indica que no se sabe a qué se está enfrentando… eso es terrible… eso es lo que lo hace sospechoso… aquí también coincido con Erick y con Agamben, pero es desde aquí que comienza la crítica a Agamben: ¿peleamos por un estado de excepción más atenuado sin tener las respuestas a las preguntas antes dichas? Creo que es allí es donde está el revuelo….
Erik Excelente comentario, Edgar!
Ingrid Los tres factores señalados por Agamben: el control de la población, la normalidad perdida y el miedo permanente, son los elementos constitutivos, por excelencia, del  análisis foucaultiano para entender  el nacimiento de la sociedad moderna y el poder disciplinario. Justamente Michel Foucault en Vigilar y castigar  describe cómo “las pestes” de los siglos XVIII y XIX propiciaron una suerte de laboratorio ideal, para las incipientes disciplinas humanas, las cuales pudieron implementar una serie de controles sobre la población para evitar la propagación de las llamadas pestes, entre los controles puestos en práctica se encuentran: confinar totalmente a los sectores infectados, marcar las casas de los contagiados, tapa bocas o máscaras, fosas comunes para los muertos por la peste, incineraciones de objetos y utensilios contaminados, entre otros; además de llevar registros minuciosas de todos los controles.  Estos controles  excepcionales poco a poco se fueron convirtiendo en las políticas de salud pública, adoptadas por las sociedades modernas,  donde los datos recogidos en las estadísticas se convierten en un saber/poder. Y para ejercerse, este poder debe apropiarse de instrumentos de una vigilancia permanente, exhaustiva, omnipresente, capaz de hacerlo todo visible, pero a condición de volverse ella misma invisible. Debe ser como una mirada sin rostro que transforma todo el rostro social en un campo de percepción: millares de ojos por doquier, atenciones móviles y siempre alertas, un largo sistema jerarquizado…Y esta incesante observación debe acumularse en una serie de informes y de registros… lo que se registrará así son conductas, actitudes, virtualidades, sospechas – una toma en cuenta permanente del comportamiento de los individuos. (Vigilar y castigar, p. 217) Es en Vigilar y castigar donde también desarrolla su teoría panóptica: la omnisciencia, que todo lo ve; la cual es el preámbulo para sus emblemáticos conceptos de biopoder y biopolítica. Ciertamente, esa vigilancia de las disciplinas sobre el individuo y las poblaciones para crear “cuerpos sanos y útiles”, muto hacia el control del individuo como un ente biológico perteneciente a la especie humana. Por lo tanto, la preocupación de Agamben está más que justificada e imposible de no compartirla. Ahora bien, el problema que veo, en los continuadores del ‘bio’ como fundamento  del poder y la política occidental, más allá de que Foucault abandono ese concepto y desplazo su interés a lo ético, es que se han convertido no sólo en una explicación muy bien fundamentada para autores como Hardt, Negri,  Žižek, Agamben o Virno, para nombrar algunos, sino, he aquí el peligro, en un estructurado y muy complejo proyecto político, que busca la hegemonía en un nuevo modelo social, cultural, religioso y económico de índole mundial, la cual, es parte, tanto de la llamada agenda globalista como de la agenda del comunismo versátil. Irónicamente,  para que se dé, un nuevo orden mundial, es necesario primero embestir contra los valores de la sociedad occidental heredera de la ilustración, es decir, en contra de los principios republicanos, los derechos humanos, el liberalismo y del sistema capitalista posfordista, tal empresa necesita aglomerar  y alinear a su favor todos los discursos que van en contra de la modernidad, aunque sean incompatibles, en muchos casos, a las ideologías de izquierda y comunistas, que no es lo mismo pero es igual, La defensa al medio ambiente, a los derechos de género, el antirracismo, es decir, las llamadas ideologías progresistas, puedan estar siendo utilizadas con la finalidad de obtener el apoyo de un número importante de personas a nivel mundial y con capacidad de organizar protestas y disturbios y poder desmantelar todas las instituciones. ¿Por qué me inquietan tanto esas críticas? Durante la episteme clásica, en Europa, la esperanza de vida era muy exigua y la calidad de vida prácticamente inexistente, por ello,  el poder absoluto y único de dar vida o muerte a los súbditos por parte del Rey o el Soberano, no revestía en sí mismo un poder, para que esa decisión tuviera sentido sobre el resto de la población, tenía que ser extremadamente dolorosa y un martirio sobre el cuerpo del condenado a la vista de todos, un espectáculo del sufrimiento para los asistentes, en donde la puesta en escena tenía que ser minuciosa en sus detalles y prolongada lo más posible. Por lo tanto, para que exista un cuerpo supliciado es necesario un conocimiento sobre como infringir el máximo  dolor y como realizarlo de manera gradual para que se pueda extenderse lo más que se pueda su duración, eso es a lo que llama, Michel Foucault, las tecnologías del suplicio y,  es donde se expresa realmente la autoridad  de condenar a muerte o perdonarle la vida a alguien. En contraste, en la episteme de la modernidad el cuerpo se convierte en el cuerpo de las disciplinas, es decir en un cuerpo disciplinados, en tanto es estudiado, tipificado, para luego ejercer un proceso de normalización a partir de instituciones como la escuela, la fábrica, el hospital, entre otros; con los cuales se buscaba vigilar constantemente estos cuerpos con el objeto de lograr cuerpos sanos y útiles, que puedan prestar el mayor rendimiento posible al sistema capitalista. Quedando instituciones como las cárceles o centros psiquiátricos, como formas de castigos institucionalizados, entre aquellos que no lograron adaptarse a las normas de la sociedad o aquellos que por sus condiciones físicas o mentales no logran la normalidad deseada. En este sentido la normalización es un proceso, sobre los individuos, durante toda su vida. Esto es lo que da pie a muchas de las críticas sobre lo asfixiante que puede llegar a ser la vigilancia constante y sistemática sobre los individuos y la población. Justamente, cuando se analiza todo este proceso, desde Venezuela, nos encontramos que durante los últimos veinte años  se viene gestionando un proceso, pero inverso, donde las instituciones que tienen como finalidad normalizar a las poblaciones, vienen siendo sistemáticamente “desmanteladas” y todo lo que son las disciplinas van desapareciendo. Donde la población, va perdiendo derechos y posibilidades de obtener un cuerpo sano y útil… Este cuerpo, en donde la existencia se hace cada vez más caótica, a pesar de la existencia de controles tanto reales como aquellos que entran más bien, a lo que se puede llamar de manipulación psicológica. El objetivo de contrastar entre cómo se construyó la sociedad moderna a partir de una serie de dispositivos y la creación de instituciones como la escuela y los hospitales, para nombrar dos, era para garantizar resultados para obtener una sociedad útil y productiva a partir de individuos sanos y adaptados para una vida laboriosa. En este proceso descrito por Foucault, el cual tiene un desarrollo de aproximadamente doscientos años, se crean las bases disciplinarias que sustentan al mundo de la modernidad y el sistema capitalista. Si lo contrastamos con lo que ha sucedido en Venezuela, durante estos últimos veinte años, podemos ver que se está realizando un  proceso a la inversa, es decir todo lo contrario para crear un mundo moderno. Siguiendo con los ejemplos de la educación y la salud, ambas han venido deteriorándose paulatinamente y en los últimos cinco años el deterioro ha sido exponencial. El cuerpo, en la medida en que deja de ser objeto de las disciplinas, no como parte de un modelo político ineficiente, o una forma de liberación del mismo, sino como una política planificada para obtener otra forma de control sobre el mismo, estamos hablando de un cuerpo destrozado, por el hambre, las enfermedades, la falta de habilidades cognitivas, de destrezas laborales o, si hablamos del cuerpo de la población, llevado a la minimización de la calidad de vida expresada en falta o carencia absoluta de: agua, luz, gasolina, gas, conectividad, comida, medicinas; en esas privaciones propias de la cotidianidad moderna, la vida individual y colectiva se vuelve caótica e insufrible para la mayoría, convirtiéndose en una terrible posibilidad, la vuelta del cuerpo supliciado, es decir la tortura como tecnología para infringir el mayor dolor posible con el objeto de lograr sobre la población, un efecto de temor y control, donde la cárcel o la muerte tenga un verdadero efecto o un poder ejemplificante, entre aquellos donde su existencia cotidiana o la esperanza de vida se encuentran sumamente diezmada. Es primordial entender que el deterioro de la existencia individual y social, busca desaparecer los derechos humanos y convertir la vida en una existencia caótica, en una constante supervivencia, podemos decir a un estado de naturaleza inducido, donde no hay posibilidad de crecimiento por la falta de seguridad social, pero si agregamos además la existencia de un Estado, que aunque no mantiene la hegemonía de la fuerza, si posee la hegemonía sobre el derecho de vida y muerte,  en tal sentido la finalidad última del proceso que venimos describiendo es el surgimiento de la figura del súbdito postmoderno, donde el Estado no garantiza la convivencia pero conserva la potestad de ejercer la tortura como tecnología del suplicio en tanto es la forma de ejercicio del poder. En ningún caso, nuestro interés busca desestimar las críticas, sólo queremos señalar las consecuencias que puede tener, llevar a los extremos las consideraciones sobre la sociedad moderna y destacar aquellos aspectos que atentan en contra de la libertad del individuo. La idea es buscar un equilibrio, sin caer en los extremos, el de desechar todo o el de aceptar todo. Un punto medio que nos permita subrayar los aspectos sumamente negativos y destacar aquellos otros que han permitido el desarrollo de las potencialidades de los individuos.
Edgar ¿Esta es la tesis tuya????? Te botaste… Bueno, teniendo en cuenta que Erik indica que Agamben está describiendo algo que está en proceso voy a tomar dos ideas de tu tesis: el cuerpo y algo que se infiere de ella y se lo comenté a Erik, o sea, el campo…. Creo que estamos viendo la erección de campos en función de los cuerpos existentes. Siguiendo las categorías que estableció Agamben y concuerdo, lo que no me gusta es que si Agamben de manera pesimista dice que no va a haber más Auschwitz y por lo tanto no habría más remedio yo estaría volontieri disponible para cambiar su campo por el mío…. lo otro es que al no tener certeza de la naturaleza de la cosa, virus… en este ambiente biopolitico no sabemos si se ha aplicado un mecanismo de ‘selección natural’. Ahí es donde está la fuente del miedo o terror… me acorde de Sloterdijk (Temblores de aire: en las fuentes del terror). Él hablaba allí que las armas químicas que usaron los alemanes en 1915 y las bacteriológicas que surgieron después tenían como propósito suprimir el ambiente de vida… bueno, creo que está supresión es por intermedio de dispositivos Agamben, pero con una carga detonante (virus chino) que en un futuro cercano sabremos si fue deliberado o no….
Guadalupe Ingrid, ¡guau! Extraordinario análisis. Me dejaste sin palabras. Y aterrador también. Ahora ya no podré volver a dormir tranquila. Me gustaría saber si algún filósofo está teorizando esa vía media que propones. O cómo aceptamos gradualmente la pérdida de la libertad e incluso amamos a quienes nos someten
Ingrid Gracias Lupe, me alegra que te guste. Ayer, por ciertas presiones, me vi obligada a concretar mis ideas 
Guadalupe Pues esa concreción quedó fabulosa
Edgar Feliz día!!!! Di…. buenas influencias….!!!!
Ingrid Buenas influencias… Feliz?
Edgar Estamos vivos, sanos y peleando!!!!
Ingrid Bien dicho!!!
Erik Gracias Edgar, muy interesante discusión. Lo profético en Agamben no está tanto en el «estado de excepción», que efectivamente comienza con «la lucha contra el terrorismo»,  sino en el advenimiento  de la plena soberanía de la biopolítica.  Luego te comento más, muy buen grupo de trabajo. Un abrazo.
Ingrid La biopolítica no se puede combatir  exclusivamente desde la política, debe también ir al terreno de la ética y al de los fundamentos metafísicos del ser humano. Lo ético lo entendí con Foucault. En cuanto a la importancia de la metafísica, para no claudicar ante el homo sacer o ante un ser sin espíritu, es una deuda con esté grupo.
Edgar Entiendo la política, según Erik, en sentido aristotélico…. e igual que tú estoy aprendiendo de metafísica gracias a este excelente grupo
Wolfgang Una pregunta sobre el carácter ‘profético’ de las afirmaciones de Agamben. ¿Sus afirmaciones no serían propiamente descriptivas o, en todo caso, pronósticos?
Edgar Son descriptivas en este momento… a la luz de su trayectoria filosófica ha sido muy acertado. El ruido que él mismo metió fue a propósito de la pandemia y las medidas iniciales italianas que bueno…. que ha venido ajustando.
José RafaelHe leído con atención el diálogo. Interesantes argumentos sobre Agamben. Me temo que a pesar de la buena pluma, que sin duda ha aprendido a manejar muy bien con Heidegger, la figura que dibuja Wolfgang me parece muy bien llevada y sintetiza mi opinión personal sobre Agamben. Coincido con Wolfgang. Quizá en otro momento pueda explayarme más detenidamente sobre el particular, aunque en uno de mis últimos artículos expresé mi opinión sobre la posición del señor Agamben. Debo reconocer que respecto de Benjamin prefiero a Adorno. Respeto a Benjamin como a Heidegger, pero a mi juicio con Adorno estamos en otra dimensión, en otro nivel de profundidad ontológico.