Entre el absurdo y el divino descontento

Por Wolfgan Gil Lugo. Tomado de Prodavinci.

Según la imaginación popular, desde la antigüedad, los filósofos son considerados extraños, personas que no encajan en el mundo como los demás. Están aquejados de una excentricidad que les impide ser útiles tanto para sí mismos como para los otros. También ellos mismos se sienten extraños. El chiste de Groucho encarna muy bien la paradoja existencial del filósofo. Si el mundo lo acepta, entonces no es digno de pertenecer a un mundo que acepte filósofos.

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